Con la vuelta a la actividad en las empresas, también regresan los intentos de engaño a través del correo electrónico. El phishing se presenta hoy de forma cada vez más creíble, aprovechando rutinas habituales, procesos internos y momentos de alta carga de trabajo para provocar errores que pueden tener un impacto real en el negocio.
Estas campañas de suplantación no solo se apoyan en técnicas tecnológicas, sino que explotan la forma en la que trabajan las organizaciones y toman decisiones en su día a día. En este contexto, la validación de solicitudes, la comprobación de la información y la existencia de criterios claros antes de ejecutar acciones sensibles se convierten en elementos clave para reducir el riesgo.
Desde INCIBE se ha compartido un artículo orientado a ayudar a empresas y equipos a identificar y prevenir este tipo de amenazas desde la operativa diaria. El objetivo es reforzar las buenas prácticas y la concienciación para minimizar el impacto del phishing en el entorno empresarial.